top of page
Buscar

Son las 10

Son las 10:33 p.m. y ya estoy en mi cuarto ansioso y tierno de parranda. Estuve con la Jesuli y la premura me trajo zozobra, el fin prematuro aniquiló mi fiesta a medias. Maldito gobierno fascista del drogadicto Daniel Noboa y su sarta de lacayos lame culos y cobardes.


Un toque de queda rige en varias provincias del Ecuador para justificar el horror de una tierra sin nombre ni razón. ¿Dónde habitan mis dudas? ¿Dónde murió Abdón Calderón sosteniendo con sus nalgas una bandera de un cuento que nos ha llevado al alcoholismo? ¿Dónde habitan 1723 especies de aves que no tienen voz ni voto en un gobierno de simios?


Antes de estar en casa vi la premura de llegar irremediablemente a las 11 p.m. a nuestra pernocta. Carros, motos, peatones y gente paseando perros con la consigna de que en una hora en cama y bien peinaditos. Todos con el mismo temor de ser sometidos por un gobierno que puede decidir si mañana somos ley u ofensa. Vi a un pueblo con 2 horas de vida, AGUANTANDO UN CÁNCER DE 26 AÑOS.


Fui al Apu Wasi, a la fiesta de YASUNIDOS. Yo creo en su verdad y espero que su organización cambié al nefasto país que no sabe lo que es una Tangara o un RÍO.


Perseguir la legitimidad en un gobierno que no cree en su pueblo o en una niñez digna o en una comunidad soberana. Respetar las leyes impuestas por un hombre que nunca ha vivido una crisis; no sabe lo que es la incertidumbre del próximo mes y solo vive dando rabietas como niño repugnante y malagradecido en una cuna de cadáveres.


Estuve con mis amigos hasta las 9:15 p.m. disfrutando el significado de vivir. Restringí los asuetos con una sola consigna: La noche debe valer la pena.  

Nos alcoholizamos, reímos hasta más no poder y compartimos verdades que nos fortalecen como colectivo.


Soy una amenaza para el gobierno del horror que no busca sinceridad sino pornografía. Muertos sangrantes en la inquietud de la justicia, madres degolladas, terreno estéril.

Quisiera agradecer al gobierno del Nuevo Ecuador, al estado de putrefacción, por permitirnos sentir lo que es tener 2 horas de vida. Son las 22:59 y estoy a un minuto de ser criminal condenado, parte de su estadística de éxitos.


En serio, lo digo en serio, nunca había vivido una fiesta en la que todos sentíamos la fecha de expiración en nuestras nucas. Tal vez nunca habíamos vivido tan intensamente una fiesta. Tal vez nunca supimos apreciar nuestra libertad hasta que nos la quitaron temporalmente (temporalmente).

Conocer el final nos hace aprovechar cada segundo, porque cada uno nos aproxima a las inminentes 23:00 horas.


Ya estoy fuera de hora. Ahora mi cuarto es mi zona segura.


No puedo salir de aquí, no tengo derechos.


ESTOY ATRAPADO HASTA QUE ÉL LO DECIDA.

 
 
 

Comentarios


bottom of page